La relación entre comida y arte se ha manifestado maravillosamente en restaurantes que usan también sus instalaciones como galerías de arte, una tradición que se remonta a principios del siglo XX cuando los artistas, en su mayoría franceses, pagaban lo que comían con sus obras de arte.
La elaboración de un plato con una finalidad nutritiva ha constituido durante siglos un proceso artesanal orientado a satisfacer una necesidad humana. Sin embargo, la relación entre comida y placer y los conocimientos científicos de la composición de los alimentos han llevado a buscar nuevas fórmas de presentación que despierten otros sentidos de manera similar a como puede hacerlo una obra de arte.
Los placeres de la vida son pocos, y cuando se combinan generan un deleite aún mayor. El arte de la exquisitez.